Author: Anfechen
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Chile se une durante 27 horas con un conmovedor fin, apoyar a niños con discapadidad a través de una fundación de más de tres décadas, la Teletón. Hoy no es extraño observar corazones rojos en las calles, autos pintados con mensajes motivadores que buscan una sola cosa; que tú y yo cuidadanos comunes y corrientes, empre$arios, dueñas de casa, estudiantes, políticos, artistas no tan artistas, seres humanos en general, depositemos dinero en el banco a un numero de cuenta que cada chileno o avecinado en el país conoce mejor que su propio rut. Todo para apoyar a los niños con discapacidad o capacidades especiales, que es el nombre que aprendí ayer cuando Ricardo Montaner lo comentaba a Don Francisco.

En este día no importa tu profesión, oficio, estado civil, tendencia política, atisocial, tu opción sexual, da igual. Sólo importa que todos somos humanos, que todos tenemos un corazón. Así dice el slogan... "Chile un sólo corazón". Entonces puedes ver que los lustra botas trabajan sólo para la teletón, los peluqueros también, las grandes empre$as que no pueden aspirar a tanta generosidad (probablemente por que alguno de sus genes está mutado e impide entregar tanto), se conforman con obligarnos a acumular deudas con la promesa, esa infinita promesa, de entregar 200 millones a la teletón. En fin, todos de acuerdo a sus propios parámetros de generosidad, de moralidad y ética, dan lo mejor de sí, siempre con el fin de obtener dinero a cambio, el que obviamente será entregado a la teletón y aprovechan de mostrarle a todo el mundo lo amables, empáticos y buenas personas que son, todo para apoyar a los niños de la teletón. ¿La respuesta? Es que Chile, hermanos míos, es un país SOLIDARIO, durante estas 27 horas, por supuesto...¿Pensaste que también era así el resto del año?

...Aclaremos la situación el resto del año, esos mismos empre$arios que hoy entregan dinero, a su manera, pero lo entregan. Ellos, los que tienen apellidos compuestos, gringos, o de los vinos finos. Los mismos señores, implementan políticas de trabajo que impiden que las personas con discapacidad puedan desempañarse como cualquier otra en el ámbito laboral...¿Pero no teníamos todos los chilenos un mismo corazón? De este modo, vemos como se cierran puertas, ventanas, aspiraciones y sueños de aquellos que han luchado mucho más que nosotros para conseguir un empleo...

Ahora bien, los señores de la locomoción colectiva, esos mismos que pintaban ventanas con mensajes bonitos de apoyar a la teletón, los mismos que se emocionaban con la idea de alcanzar la meta, se niegan a trasladar a una persona en silla de ruedas el resto del año...¿No era chile Solidario?

...Los pequeñitos en sus escuelas, esos que juntan dinero, rompen sus alcancías con una ternura abrumadora, y con sus dulces vocecitas dicen la cantidad de dinero que ha juntado su respectivo colegio a viva voz el día de la teletón...El resto del año se las ingenia para poner el sobrenombre más cruel posible a aquel compañero/a que es distinto, que no puede caminar, o que lo consigue con dificultad y lo discrimina cada vez que puede. Quizas porque no enseñamos en la escuela que todos tenemos un mismo corazón.

...Los edificios, las escuelas, los centros comerciales, las calles y universidades. Las construcciones en general, las que evidentemente, como todos, aportan con dinero en las 27 horas. Se olvida el resto de los días, que lo ideal para trasladarse en sillas de ruedas son las rampas y no las escaleras.

...La televisión chilena no se queda atrás, el resto del año no vemos a nadie en silla de ruedas, o con ausencia de alguna extremidad, conduciendo un programa de televisión o animando el festival de viña...

He estado pensando por qué ocurre este fenómeno y he llegado a la conclusión de que Chile es una país $olidario, que paga un seguro contra cargos de conciencia, moral, ética, empatía y ayudar real con las personas con discapacidad durante 27 horas, una vez al año, o cada dos años. En el mega evento que simboliza la teletón. Entonces, entregar dinero de las grandes empre$as, de las fuerzas armadas, contar con la participación de autoridades y personajes de todos los partidos políticos, ponernos todos una mano en el corazón y la otra en el bolsillo no es más que un ritual que expresa lo siguiente; "Dí dinero a la teletón, aporté con mi esfuerzo, me sacrifiqué, durante 27 horas, puedo seguir con mi vida normal, discriminando, sin ayudar, sin incorporar a nadie diferente a mí o con capacidades distintas a las mías, sólo porque me choca la diferencia."

En conclusión, la teletón es aquel rito espectacular, el mega evento en el que se contrata el mejor seguro de conciencia, para poder continuar siendo personas individualistas, incapaces de empatizar con el esfuerzo y sacrificio de aquellos que no pueden caminar del modo que camina la mayoría, que no pueden escribir como la mayoría, y sin duda, haciéndoles aún más difícil esa tarea, cerrando puertas en los puestos laborales, negando el trasporte, y maltratando psicológica y emocionalmente de la forma más despiadada posible...

Chile, un sólo corazón cruel, frío, y muy distinto al de todos aquellos que luchan día a día contra la discriminación, de aquellos que con lágrimas en los ojos agradecen nuestra asquerosa hipocresía. De aquellos niños, que espero, en un futuro, hagan de esta una sociedad más cariñosa, más dulce, menos humana, ya que últimamente ser humano o computador, no representa más diferencia que la presencia de cables y teclas.
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5 comentarios:

On 4 de diciembre de 2010, 12:01 , Anónimo dijo...

Me gusto mucho. Es muy honesta la interpretación del seguro al malestar psicológico, puesto que no solo la Teletón se convierte en ese analgésico de la conciencia, sino también la moneda que se le da al viejito en la calle, el peso que se dona en los supermercados, y cuanto ejemplo más.
Es patético cómo el mercado traduce la ayuda humanitaria en espectáculo comercial, cómo de una causa noble se pone en marcha una maquinaria de lucro imbuído de una atmósfera emocional y se despliega el patriotismo en el nombre del consumo.

Tal vez uno de los mayores problemas no sólo guarda relación al gran mercado de la solidaridad y el nacionalismo que representa la teletón, sino también, con los dispositivos del capitalismo moderno, para restarle cada vez más competencias al Estado y a la ciudadanía sobre un tema que debiese ser resuelto por la sociedad en su conjunto. Asegurandonos de promover la solidaridad en las escuelas y en la vida cotidiana, no en nombre del biestar psicológico y del "mercado" sino por el sencillo hecho de pertenecer a la misma especie.

TOk

 
On 13 de diciembre de 2010, 11:02 , ARNAUD dijo...

Me gusto bastante, pido permiso para compartirlo (:

 
On 27 de diciembre de 2010, 11:44 , Anónimo dijo...

Permiso entregado!!!!
Hola Alcides!.
Anfechen

 
On 28 de diciembre de 2010, 19:02 , ARNAUD dijo...

Gracias, muy buen blog por sierto.

 
On 5 de enero de 2011, 10:25 , Anónimo dijo...

Gracias Alcides, dejé un comentario en uno de tus blogs hace algún tiempo! Un gusto conocerte!
Anfechen