Author: Anfechen
•10:25
Chile se une durante 27 horas con un conmovedor fin, apoyar a niños con discapadidad a través de una fundación de más de tres décadas, la Teletón. Hoy no es extraño observar corazones rojos en las calles, autos pintados con mensajes motivadores que buscan una sola cosa; que tú y yo cuidadanos comunes y corrientes, empre$arios, dueñas de casa, estudiantes, políticos, artistas no tan artistas, seres humanos en general, depositemos dinero en el banco a un numero de cuenta que cada chileno o avecinado en el país conoce mejor que su propio rut. Todo para apoyar a los niños con discapacidad o capacidades especiales, que es el nombre que aprendí ayer cuando Ricardo Montaner lo comentaba a Don Francisco.

En este día no importa tu profesión, oficio, estado civil, tendencia política, atisocial, tu opción sexual, da igual. Sólo importa que todos somos humanos, que todos tenemos un corazón. Así dice el slogan... "Chile un sólo corazón". Entonces puedes ver que los lustra botas trabajan sólo para la teletón, los peluqueros también, las grandes empre$as que no pueden aspirar a tanta generosidad (probablemente por que alguno de sus genes está mutado e impide entregar tanto), se conforman con obligarnos a acumular deudas con la promesa, esa infinita promesa, de entregar 200 millones a la teletón. En fin, todos de acuerdo a sus propios parámetros de generosidad, de moralidad y ética, dan lo mejor de sí, siempre con el fin de obtener dinero a cambio, el que obviamente será entregado a la teletón y aprovechan de mostrarle a todo el mundo lo amables, empáticos y buenas personas que son, todo para apoyar a los niños de la teletón. ¿La respuesta? Es que Chile, hermanos míos, es un país SOLIDARIO, durante estas 27 horas, por supuesto...¿Pensaste que también era así el resto del año?

...Aclaremos la situación el resto del año, esos mismos empre$arios que hoy entregan dinero, a su manera, pero lo entregan. Ellos, los que tienen apellidos compuestos, gringos, o de los vinos finos. Los mismos señores, implementan políticas de trabajo que impiden que las personas con discapacidad puedan desempañarse como cualquier otra en el ámbito laboral...¿Pero no teníamos todos los chilenos un mismo corazón? De este modo, vemos como se cierran puertas, ventanas, aspiraciones y sueños de aquellos que han luchado mucho más que nosotros para conseguir un empleo...

Ahora bien, los señores de la locomoción colectiva, esos mismos que pintaban ventanas con mensajes bonitos de apoyar a la teletón, los mismos que se emocionaban con la idea de alcanzar la meta, se niegan a trasladar a una persona en silla de ruedas el resto del año...¿No era chile Solidario?

...Los pequeñitos en sus escuelas, esos que juntan dinero, rompen sus alcancías con una ternura abrumadora, y con sus dulces vocecitas dicen la cantidad de dinero que ha juntado su respectivo colegio a viva voz el día de la teletón...El resto del año se las ingenia para poner el sobrenombre más cruel posible a aquel compañero/a que es distinto, que no puede caminar, o que lo consigue con dificultad y lo discrimina cada vez que puede. Quizas porque no enseñamos en la escuela que todos tenemos un mismo corazón.

...Los edificios, las escuelas, los centros comerciales, las calles y universidades. Las construcciones en general, las que evidentemente, como todos, aportan con dinero en las 27 horas. Se olvida el resto de los días, que lo ideal para trasladarse en sillas de ruedas son las rampas y no las escaleras.

...La televisión chilena no se queda atrás, el resto del año no vemos a nadie en silla de ruedas, o con ausencia de alguna extremidad, conduciendo un programa de televisión o animando el festival de viña...

He estado pensando por qué ocurre este fenómeno y he llegado a la conclusión de que Chile es una país $olidario, que paga un seguro contra cargos de conciencia, moral, ética, empatía y ayudar real con las personas con discapacidad durante 27 horas, una vez al año, o cada dos años. En el mega evento que simboliza la teletón. Entonces, entregar dinero de las grandes empre$as, de las fuerzas armadas, contar con la participación de autoridades y personajes de todos los partidos políticos, ponernos todos una mano en el corazón y la otra en el bolsillo no es más que un ritual que expresa lo siguiente; "Dí dinero a la teletón, aporté con mi esfuerzo, me sacrifiqué, durante 27 horas, puedo seguir con mi vida normal, discriminando, sin ayudar, sin incorporar a nadie diferente a mí o con capacidades distintas a las mías, sólo porque me choca la diferencia."

En conclusión, la teletón es aquel rito espectacular, el mega evento en el que se contrata el mejor seguro de conciencia, para poder continuar siendo personas individualistas, incapaces de empatizar con el esfuerzo y sacrificio de aquellos que no pueden caminar del modo que camina la mayoría, que no pueden escribir como la mayoría, y sin duda, haciéndoles aún más difícil esa tarea, cerrando puertas en los puestos laborales, negando el trasporte, y maltratando psicológica y emocionalmente de la forma más despiadada posible...

Chile, un sólo corazón cruel, frío, y muy distinto al de todos aquellos que luchan día a día contra la discriminación, de aquellos que con lágrimas en los ojos agradecen nuestra asquerosa hipocresía. De aquellos niños, que espero, en un futuro, hagan de esta una sociedad más cariñosa, más dulce, menos humana, ya que últimamente ser humano o computador, no representa más diferencia que la presencia de cables y teclas.
Author: Anfechen
•18:46
Sí, tenía antes un corazón y también un alma.
Sí, solía ser más amable y también sabía mirar con ternura.
Sí, solía disfrutar del calor de un abrazo y de sus suspiros amorosos.
Pero eso era antes, cuando su corazón latía junto a mi pecho y su respiración me elevaba automáticamente.
¿Ahora? No, ahora es bien diferente, ahora no hay nada, ahora...
Es que todo empezó esa noche, de pronto de forma brusca todo lo construido en varios años se esfumó en un remolino de emociones que no eran buenas...ni positivas. En realidad fue un sólo golpe, y de pronto no supe qué había pasado con mi corazon, al parecer ya no lo encerraba la jaula de mis costillas. Y mi alma, mi alma crujió, muy suavemente, como cruje una hostia cuando se quiebra en las manos de un sacerdote. O como el sonido del clic del mouse de un computador, si ud lo prefiere y es más tecnológico...
Eso fue lo que sucedió Dr. y desde entonces, tengo los síntomas propios de un descorazonado, o desalmado, ¿No dicen que el sistema alma-corazón funciona junto?
Estoy siempre con las manos frías, los labios resecos, un hueco en el pecho y mi alma tirita, como tiritan las estalactitas o las estalagmitas...¿Cuáles son las que penden desde el techo? De esa forma, así tiembla mi alma.
El hueco en el pecho genera un dolor que no es agudo ni crónico, pero es un dolor o quizás no. Es más bien nada, y saber que antes ahí adentro algo palpitaba y era todo... me genera cierto desconcierto. Es eso...desconcierto.
Y mi garganta, sí, se anuda, colapsa yo creo, también elimino una solución translucida y algo salada por los ojos. Es desagradable, aunque alivia el nudo de la garganta, pero luego me escuecen los ojos y también la cara. ¿Ud cree que si lloro de esa forma a diario me quede sin electrolitos?
Me dan espasmos, esos ocurren junto con la eliminación de las lágrimas y mi cara ha cambiado, se ve menos agradable, más abatida.
Yo solía tener un corazón, y como he oído que ud sabe encontrarlo, pensé que quizás si me toma un electrocardiograma, ahí en el trazado averigüemos si es que queda algo...
No es que me incomode vivir así, pero Ud sabe que para vivir en sociedad hay que tener algo de amabilidad, vitalidad, en fin, hay que tener un corazón sano.
Ah...mi problema no lo cubre el AUGE.
De acuerdo, descuide, quien quiere un corazón si ha aprendido a apañárselas sin él.
Despues de todo, se me han agudizado otros sentidos, creo, ud sabe que el organismo siempre compensa la falta de algo con otra cosa...
Siempre, ¿Verdad?
Gracias por atenderme, me voy más tranquila. Si ud. dice que la prevalencia de descorazonados es de un 80% a nivel nacional de acuerdo al último censo, entonces, no debo preocuparme de nada más.
Author: Anfechen
•20:15
Las banderas tricolor se aglomeran en las calles y se apoderan del gris cemento de la ciudad, también opacan el verde de los campos y el blanco de las montañas. En distintos tamaños veo un rectángulo rojo, sobre él otro blanco y un cuadrado azul con una blanca estrella en el centro. Ese símbolo se balancea de un lado a otro con el tradicional viento de Septiembre que en años remotos, agitó únicamente las ramas de un sauce llorón, o las empinadas copas de los álamos.
Un auto abanderado me bocinea, porque no he avanzado la corta distancia de medio metro que le hace creer que alcanzará a pasar con luz amarillo-roja. Le ignoro y me detengo ante el semáforo, un señor que vende millones de los símbolos antes descritos, me ofrece uno sonriendo. Respondo que no y el parece no comprender mi respuesta, pues insiste, en que a mi auto "le falta una bandera, pues no se celebran 200 años todos los días". Sonrío algo incómoda y continúo negándome, mientras pienso cual sería la mejor forma de responder porqué no deseo por ningún motivo tener aquel pequeño trapo danzando de un lado a otro a medida que acelero el motor de mi auto y avanzo a mi destino;
1º Aquel símbolo tricolor del que tanto se enorgullecen muchos, danza con el vaivén del viento de forma indolente, cual si hubiesen motivos para celebrar los 200 años de una Independencia ficticia, fantasmagórica y cruel. Pues, honestamente, a medida que transcurren los años, Chile, depende cada vez más del capital extrangero, a quienes compramos el agua que bebemos, la luz, el teléfono y servicios básicos en general. ¿De qué Independencia me hablan, si es evidente que continuamos siendo una colonia de España?
2º En teoría se celebran 200 años de nuestra independencia como país, lo que no sólo es una cruel mentira que nos hace sentir la falsa sensación de arraigo, se celebran también 200 años de discriminación social y terribles promesas sin cumplir de parte de todos los ladrones de terno y corbata que han prometido solucionar los problemas de desigualdad económica y sólo han aumentado sus ya suculentas cuentas, todo a cambio de nuestras confianza trazada en la línea perpendicular de un voto.
3º 200 años de abuso contra los pobres y de explotación hacia los trabajadores, la que no sólo se expresa en el quebrantamiento de leyes, sino que además, en la creación de documentos que avalan la "legalidad" de explotar al más débil para enriquecer al más fuerte, como si la naturaleza no hubiese explicado ya en más de un millón de tonos, que todo lo adecuado tiende al equilibrio.
4º 200 años en los que los estudiantes de cada generación han tenido que abandonar sus aulas de clase, y dedicar parte sus ocupadas agendas a razonar, debatir y trabajar para obtener una educación pública de calidad, ya que a los poderosos prefieren educarnos como mano de obra, y no les conviene que razonemos más allá de un "sí patrón".
5º 200 años en los que sólo gozan de buena salud quienes tienen el dinero suficiente para lograr buenos niveles de vida, y tratar sus enfermedades, ya que el destino de quien no puede pagar es esperar eternamente por la interconsulta para el exámen que llegará cuando su enfermedad esté avanzada y sin posibilidad de cura.
6º 200 años en los que el pueblo mapuche, luego de haber luchado durante mucho más tiempo contra los Españoles, ha debido continuar su lucha con un país que en lugar de valorar su cosmovisión, la discrimina. Con personas que en lugar de respetar sus tierras, las usurpan y destruyen el medioambiente de modo desmesurado...
200 años en donde se ha hablado de la cultura mapuche en una clase de historia de algún colegio, o donde te han "disfrazado" de mapuche para representar un lindo baile cultural, y luego llegas a casa y ves en las noticias, que los mapuches reales se encuentran tras las rejas procesados por la ley ANTITERRORISTA, por el sólo hecho de seguir defendiendo sus tierras. Es que sólo en Chile, observas al Presidente del país aplaudiendo un acto cultural mapuche por la mañana y aniquilándo la libertad de los mismos por la tarde, siempre, claro está, con una radiante y trabajada sonrisa de suficiencia en el rostro.
7º 200 años de mentiras, persecución y por sobre todo, 200 años de violación a los derechos humanos de todos nosotros, quienes a diario trabajamos para sostener la economía de un país que busca aumentar la desigualdad entre las clases sociales, que no es capáz de entregar los elementos básicos de desarrollo humano para sus habitantes, y que sigue una vez más discriminando, maltratando y celebrando bonitos actos tricolores para hacernos creer que somos parte de una gran fiesta, en donde sonríen juntos por un momento, siervos y señores. Una fiesta que terminará con accidentes, muertes, pérdida de mano de obra, pero que sin duda, finalizará. Y una vez más el jefe volverá a ser tal, y nosotros como esclavos de este sistema, volveremos a humillarnos y perder la poca dignidad que quedaba en busca de una mejor vida, que por cierto, no llegará jamás si continuamos nadando contra la corriente, solos, aún sabiendo que pensamos del mismo modo, que sufrimos los mismos problemas y que juntos podemos cambiarlo...Si tan sólo nuestra voluntad se dejase llevar un minuto por lo que grita nuestra conciencia.
Miro al señor de las banderitas por un segundo más tratando de explicar todo lo que pienso y le repito lenta y seriamente, "no me gustan las banderas chilenas". Él me observa con enfado, cual si le estuviese insultando, el semáforo da la luz verde y ya puedo avanzar a mi destino, donde existirán aún más banderas, y aún más vendedores...
Ahora bien, luego de todo lo que he dicho, ¿Aún quiere ud decirme que pase un Feliz Bicentenario?
Author: Anfechen
•16:59
Para Paty con mucho cariño, muchas gracias por ser como eres.

Sinceramente, nunca creí que llegaría, pero ahí estaba contradiciendo mis pensamientos y expectativas. El sujeto de la micro volvió a la biblioteca, canceló la multa y decidió hablarme. No era el primero que se espantaba al saber de mi “escucha activa”, pero sí el único que insistía en saber de mi.
Resultaba sencillo mantener un misterio en un mundo de ruido si no podías hacerte escuchar, creo que por eso el no hablar fue el mejor de los consejos que pude recibir. De un modo u otro, yo sabía que albergaba secretos en mi cabeza, de esos que todos conocen pero no se atreven a confesar. La diferencia era que, ellos no lo hacían por miedo, y que alguien como yo ya no tenía a qué temer.
De pronto, el sentido de mi vida se materializó cuando tomé ese libro, lo había pedido Franco, y yo por curiosidad había decidido leerlo de forma minuciosa, como si aquel montón de papeles impresos pudiese decirme algo de él, el caso es que encontré mucho más. Aquel autor me entregó el valor que había perdido y refrescó mi memoria, yo ya conocía esas frases, las había oído en mis primeros años de vida. Investigué un poco y descubrí que ese autor había sido mi cuidador, el único ser humano que había visto potencial en mi, aquel que me ordenó callar sólo para proteger mi existencia. Fue entonces cuando lo decidí, debía continuar con sus ideales y materializarlos, ya no me importaba mantener una vida vacía, pues no tenía nada que perder. Fue por eso que comencé a realizar el boceto de mi historieta, si bien no podía hablar ni gritar como él, tenía otros talentos, para denunciar cada una de las cosas que viví junto a mi indigente amigo, incluyendo la versión real de su muerte.
Me encontraba en eso cuando la radiante mirada de Franco me obligó a tomarle en cuenta, no sé porqué lo dejé pasar, probablemente porque estaba dispuesta a morir por decir lo que en tanto tiempo había tratado de olvidar, y porque cuando crees que tus días están contados, tratas de disfrutar un poco.
El sujeto de la micro era sin duda un luchador, pero no tenía que conocer la triste historia de mi vida, ni mucho menos involucrarse en ella. Sabía que me amaba, el aún pudiendo manifestar con palabras sus sentimientos, lo hacía mucho mejor con una mirada. Y yo, acostumbrada a observar a las personas que me rodeaban supe que ya le había enamorado.
En cuanto a mis sentimientos por él…eso daría para escribir un libro completo. Nunca creí que debería usar tanto el lápiz para escribir lo que sentía, me acostumbraba a usar el portafolios como el mejor medio de comunicación, hasta que apareció él. Hasta que Franco con sus ojos radiantes y oscuros se apoderó de los recuerdos de cada día antes de dormir.
De pronto, se adueñó de cada uno de mis pensamientos, nunca creí que el extenso vocabulario leído en los libros sería pequeño ante semejante sentimiento. Nunca creí que mi mano temblaría y la caligrafía se arruinaría un poco para escribir una palabra tan pequeña, tan nueva, y…tan ajena.
No, no podía permitir que nuestra relación continuase, no quería que me pidiese que fuese su novia, no si con ellos le arrastraría a mi mundo de silencios, a mi mundo de escapes y miedos.
A veces me despertaba a media noche, luego de soñar con aquellos soldados despiadados que una y otra vez mataban al que había sido como mi padre, en cuanto conocí a Franco la víctima se transfiguró hasta tener su cara y era su rostro amable y guapo el que ellos golpeaban.
No arrastraría a Franco a mi mundo, porque si le mataban, el sol no tendría motivos para iluminar ningún día. Porque el mundo perdería no sólo un buen periodista, sino que una preciada cuota de bondad y de justicia.
Desde niña aprendí que quienes luchan no pueden retroceder jamás, que una vez que estás dentro del mundo que agoniza a diario por las injusticias ya no te mantienes por voluntad, es más bien por la marca inalienable de la conciencia, por aquella cálida y agradable cadena que te obliga a no rendirte. Entonces esperas pacientemente a la muerte, porque sabes que vendrá, porque has visto las lápidas de los cementerios, o las listas de nombres de aquellos que fueron callados con balazos, y también sabes que esperaron a la muerte con la frente en alto y sin posibilidad alguna de rendición.

Es cierto, Franco luchaba de forma clandestina, y aunque en algún momento consideré que aquello demostraba su falta de valor, en momentos de reflexión agradecí que el pensase de forma distinta, que actuase de forma distinta, que de ser descubierto perdiera únicamente su trabajo y renombre y no precisamente su vida.

Mi caso era diferente, el trauma había borrado verdades peligrosas y aun cuando los años hubiesen convertido en polvo al hombre que había desenterrado los secretos más crueles del gobierno, las ideas habían quedado grabadas en la memoria de una huérfana. En mi memoria, sin ser escritas jamás por su propia orden.

Ahora las sabría todo el país pues las grabaría en las paredes de cada ciudad, era una misión peligrosa y sabía que me descubrirían al finalizar mi obra, o quizás antes. No podía esperar que tan solo me detuviesen, considerando que vivíamos en una dictadura disfrazada de democracia, donde las armas seguían primando ante la razón y los derechos humanos no eran más que tema de minorías políticas y adolescentes deseosos de cambiar el mundo. Yo sabía mejor que nadie, cómo operaba realmente la justicia. Pues luego de la muerte de mi padre, tuve que huir de cuidad en ciudad y rogar a Dios que mi apariencia cambiara para que dejasen de buscarme, así viví durante tres años vestida de muchacho, hasta que me dieron por muerta y pude obtener una identidad.

Fue por eso que aquella mañana falté a mi trabajo, ya estaba todo decidido, no le comunicaría mi decisión a nadie, ya que era la mejor forma de ocultarme sin implicar a terceros en mi misión.

Sé que Franco va a buscarme, pero también sé lo difícil que es encontrar a una mujer sin voz en medio de un mundo plagado de ruidos. Espero que no sea lo suficientemente perseverante como para emprender una real búsqueda, ni demasiado ingenuo como para reportar mi desaparición a la policía. Honestamente, espero que algún día asalte su mente la idea de que ha imaginado mi existencia.

FIN
Author: Anfechen
•19:50
Era tan simple y complejo como eso. Luego de vivir más de un siglo y mantenerse siempre con la mirada profunda y atractiva, estaba una vez más sola en medio de todo, o quizás de nada. La confusión era tan permanente como la frialdad de aquella roca que tenía por corazón. No siempre había sido así, hubo un tiempo en el que sí se preocupó de los demás y el ego era casi lejano y abstracto...Bellos tiempos eran aquellos, en los que el corazón papitaba celestial y blanco, sin deseo, sin locura. Sólo apasible en la rítmica y saludable frecuencia de 60 latidos por minuto. En aquel lugar sin mal, sin tiempo. Plagado de belleza natural y artificial, era un paraíso habitado por humanos, por buenos humanos, de esos difíciles de encontrar. Y qué gratificante era pertenercer a ese grupo de personas tan similares físicamente, pero únicos en su especie por semejar en alma a los ángeles. Así había sido ella, pura como el agua que avanza sin culpas de forma insistente hasta esculpir las rocas, con la misma perseverancia ella cambiaría el alma oscura de sus pares con suaves palabras. Sus níveas manos, tan suaves como los pétalos de una flor, sólo acariciarían las páginas de algún libro dedicado a entregar útil información a aquel brillante cerebro, todo para el bien común. Sus rojos y formados labios, estaban diseñados únicamente para argumentar con voz firme y serena, discursos capaces de cambiar la forma de pensar de todo un planeta. Con ese fin la habían creado, para aquello había nacido con rostro amable y agradable a la vista, para llamar la atención entre la multitud por tanta simetría y bondad en su semblante. Todo marchaba de la manera indicada por los astros, todo encajaba perfecta y matemáticamente en su vida, sin embargo, tanta bendición no podía concentrarse en una sola persona, por muy angelical que resultase. No importaba cuanto esfuerzo empeñase en ser mejor cada día. Era humana, y los humanos deben sufrir, llorar y errar, porque así ha funcionado desde siempre. Y esta vez, no sería la excepción.

Corría la primavera de 1920 cuando un hilo de vida entrañable se cortó de improviso, entonces la muerte azotó con la fuerza única de lo irrevocable. Victoria no era capaz de entender la magnitud de un sentimiento negativo, tan opresor, tan insistente y francamente insoportable. Siempre creyó que moriría al sentir algo tan oscuro y tétrico, pero su acompasado corazón latía por inercia incansable y odiosamente persistente.

Renegó contra el mundo que siempre le había parecido bello, de nada servía ahora el luminoso sol si no era capaz de entregarle calor, de nada servía el aire si era tan mezquino como para no ingresar con calidad a sus pulmones.

Nuevos hilos se cortarían y nuevos azotes irían directo a su blanco rostro, las lágrimas ensuciarían sus mejillas y borrarían de forma permanente el brillo de los verdes ojos. Su vida cambiaría y por más que la voluntad tratase de hacer algo, aquel corazón ya no podría volver atrás, no importaba cuanto lo rogase y cuantos intentos de suicidio acumulase encima, porque sólo resultaban frustrantes, como resulta el intentar dejar de respirar sabiendo que es imposible...Fue difícil de comprender, pero simultáneamente concreto; era eterna, porque no podía morir una persona que ya estaba muerta, y eso era ella. Una muerta que para su pesar debe recorrer con el peso de la persistencia en la tierra. Muerta en vida, alma en pena. Eso era ella. Y no tenía sentido luchar contra la verdad, del mismo modo que lo había tenido gastar sus energías por nobles causas. Por cierto, ahora se burlaba de aquellas creencias y blasfemaba contra todo lo que alguna vez aferró con cariño. Ya no había respeto por la vida en su corazón, su alma había desaparecido en el momento en que su sangre comenzó a fluir en sentido contrario, de siniestra a diestra, y la bomba cardiaca cambió la diástole por sístole. No recordaba el proceso de cambio, sólo que una noche en que maldecía y oraba de manera alternada, intentado alejar la tentadora idea del suicidio, ya que algo de luz aún se conservaba en ella, una voz suave y melosa pidió su alma a cambio de la anestesia absoluta. Inmersa en el dolor y aturdida intentó vociferar una respuesta afirmativa y cuando despertó de un sueño que jamás existió, su corazón arritmico y la ausencia de frecuencia respiratoria le informaron que algo había cambiado para siempre.
Pero ya había pasado mucho tiempo, muchas generaciones, cambios, aparición de enfermedades, erradicación de las mismas, guerras, declaraciones de paz y contaminación ambiental desde entonces. Victoria no sabía exactamente qué era, quizas sólo un sueño incorpóreo, probablemente un fantasma que sentía un inusual latido en el pecho. Alguien que se alimentaba con el dolor ajeno, un mito sin explicación y una leyenda jamás contada. No podía morir, como mencioné con anterioridad, y maldecía su humana cobardía por no haberlo intentado antes de aquella noche que cambió el correr de su sangre. Su frío aliento y tacto semejaba el de un cadáver, como la palidez inmutable y cetrina de su piel. Sus labios de un púrpura permanente hacían juego con sus uñas. Sus ojos continuaban verdes y sin brillo, del mismo modo que antes de la transformación. No se alimentaba de absolutamente nada, y la persistente sequedad en la garganta era la única sensación física que podía experimentar. Era esbelta, delgada y con aspecto de descuidado y frágil. No obstante, la simetría y amabilidad de su rostro, combinada con lo anterior resultaba tan inquietante como atractivo.
Su aspecto estático era el de una adolescente, deprimida, claro está, pero adolescente. No era afectada por el frío, como tampoco por el calor y el sol. Lo que la llevó a desistir de la teoría de pertenecer al mundo de los incubus. Tampoco había intentado probar la sangre de ningún tipo, ni intentado aliviar su sed crónica, pues aquel dolor era tan familiar que le recordaba la humanidad y el dominio sobre su cuerpo que hace tantos siglos no tenía. No sentía absolutamente nada, anestesia permanente y profunda como había dicho la melosa voz.
Era tan simple y complejo como eso. Cansada de vivir en búsqueda de algún tipo de sentimiento y haciendo daño desmedido en sus arranques de ansiedad, sólo para sentirse miserable, situación que no ocurrió jamás. Victoria caminó, pues a pesar de todo sentía que avanzaba sin siquiera pensarlo, y que a cada minuto su existencia daba pasos con la rotación del planeta y el movimiento de las estrellas. Trataría de vivir como humana, y ya no se marginaría en las afueras de las ciudades. El planeta había cambiado de milenio, ahora la diversidad de estilos e indumentarias la hacía menos extraña ante los demás, de seguro creerían que era parte de una tribu urbana, nadie pensaría que algo iba mal con ella. Alquiló un cuarto con dinero robado, y con asaltos a cajeros automáticos logró obtener una identidad. El único inconveniente eran sus aparentes 16 años, una edad absurda en la que no podía manejar su vida a su antojo sin tener tutores legales.
Iría a una escuela como cualquier adolescente de su edad, a fin de cuentas, hacía tanto que no tomaba un libro que sus conocimientos debían estar más que obsoletos. Victoria quería vivir, porque no habían más opciones para ella, de manera muy incómoda el no sentir dolor ni alegría, no quitaba sentir tedio y agotamiento por la rutina.
Continuará.

Author: Anfechen
•14:31
Hoy no disfrazaré mis palabras en un cuento, no ahorré ni siquiera un poco de sentimientos. Cada palabra es una negra lágrima que tiñe mi pálida mejilla. Cada linea es una marca de sal que me inunda la garganta.
No es sólo el reinante frío ni el día gris que combina con mi tristeza, son las ansias de recibir una noticia imposible. Es el infantil anhelo de que un hada madrina cambie todo lo malo por bueno, son mis siempre persistentes ganas de revivir a los muertos.
Muerto, esa palabra jamás debería definir a alguien que quiero.
Sin
Author: Anfechen
•18:22
Lo peor que puede pasarle a un corazón no es detenerse súbitamente, es seguir latiendo aún cuando no existan motivos para ello. Qué sentido tenía sentir el cálido sol abriéndose paso entre las nubes, qué gracia había ahora en las rosas del jardín tan fragantes como el perfume de aquella piel que para estos momentos pasaba de una dimensión cercana a un infinito sin tiempo o espacio.
Nada, eso era todo lo que ahora le quedaba, la nada misma mezclada con aquella hipoestesia que al contacto con el más mínimo recuerdo se transformaba de un extremo a otro, de la analgesia al sufrimiento casi letal. ¿Por qué debía ser casi? ¿Por qué la vida no se apiadaba en un último intento de demostrarle algo de amabilidad y se acaba de una vez por todas? No creía en el destino, y aún así, no se sentía merecedor de tal flagelo. Hace algún tiempo había pensado que la muerte era lo único justo en la vida, eso había ocurrido antes de que ésta le arrebatara el combustible de sus sonrisas. Entonces, nada era justo, quizás aquella palabra había sido creada por los hombres con el único fin de reglamentar la sociedad, ya que no tenía ningún significado trascendental.
Caminaba entre las sombras siempre inmerso en un cuadro en blanco y negro, recordando sus últimas palabras; "hagas lo que hagas, matente vivo". Quizás ella no sabía cuan duro resultaría...quizás lo creía más fuerte. En momentos como ese deseaba ser menos lógico, anhelaba creer en fantasmas y pagarle a alguien para que sirviera de intermediario y le comunicase con ella. Pero su cerebro continuaba tan necio y rígido como siempre.
De noche suspiraba su nombre, también en las mañanas. En un comienzo continuó con su vida con el vano intento de encontrarle algún sentido a aquella existencia sin base ni consistencia. Después de todo, el ser incorpóreo en un cuerpo concreto no debía ser tan grave. Así pasó los primeros tres años, creyendo que podría salir adelante...Pero nada ocurrió, ninguna lucha era importante sin el combustible de sus sueños.
Era patológico, eso decía la literatura, y en su calidad de psiquiatra lo sabía mejor que nadie. Había atendido casos similares, y el conocer cada una de las terapias le hacía sentir que realmente todo aquello no podría servirle jamás. Del mismo modo que para un carpintero resulta fácil encontrar problemas en los muebles ofrecidos por el mercado, el podría encontrar fallas en sus colegas y también en las terapias. Nadie podría ayudarlo, ¿Cómo podría otra persona intentar tratarlo si jamás había experimentado una fracción de su dolor? Inhaló profundo y se lamentó por todas las veces que quiso interferir en el duelo de una persona.
Lo había decidido, su pena ya no tenía cura, el suicidio no era una opción. Lo único que podría ayudar a su corazón se albergaba en la atractiva, temida y respetada locura. A fin de cuentas, el mundo trataba a los locos únicamente por un asunto de economía, ya que un desequilibrado no concuerda con las lindas palabras de producción, eficacia y progreso. El ya había agotado parte de su existencia en eso. Días completos, sin entregar sus energías a los único problemas que merecían ser oídos, los de ella. Los de aquel ángel que había decidido inmortalizar su imagen joven y exuberante en la memoria colectiva. Y ahora que se permitía ser loco, ahora cuando el tiempo libre agobiaba al ser tan extenso...ahora no podía compartirlo...
Debía encontrar la forma de alucinar con ella, de vivir en el mundo de los locos, quería padecer psicosis y también ezquizofrenia, y aunque conocía tanto causas como síntomas, no era capaz de verla.
Se internaría, eso es lo que haría, internarse en el psiquiátrico donde trabajó tanto tiempo y
conversando con los demás compañeros encontraría la forma de enloquecer.

Transcurridos cuatro otoños desde que ingresó al psiquiátrico, se dió por vencido. No había espacio para él entre aquellos que aseguraban tener un don, y al ser discriminado por los dementes, por considerarlo limitado y falto de imaginación, decidió enfrentar la vida.
Afuera todo seguía inmutable, sin sentido, aburrido y predecible, su caso era grave, tanto que ni los locos le comprendían.

Así vivió durante diez largos años, sin más alegría que la ironía, cuando ella apareció en un sueño tan vívido que le dibujó una auténtica sonrisa. No le dijo nada, sólo le observó y entonces el comprendió que en muy poco tiempo la vería por siempre. Fue por eso que comenzó a vivir, saludó a los vecinos, saludó a los compañeros de trabajo y bromeó con todos. Condujo con extremo cuidado, y no insultó a los imprudentes. Se durmió con una sonrisa en el rostro, imaginando que ella estaba en sus brazos y cuando despertó, el suave aroma a rosas le envolvió entre una lluvia de besos.


FIN