Author: Anfechen
•15:07

El día no había sido de los mejores, yo en mi habitual mundo de estudio, evaluación, aprendizaje, aplicación, algo de estrés mucha ansiedad y por su puesto…La frustración de sacar notas mediocres luego de privarme de cosas bonitas de la vida sólo para enfrascarme en lo que parecía ser una acción racional.-estudiar para una prueba.-se hacía notar. Caminaba por aquella vereda franqueada de árboles en medio del campo con la mochila colgada en un solo hombro y paso lento, señal del agobio que sólo podía dejarme una noticia cómo esa. Luego despotricaba contra los dioses, junto a mis amigas, cada cual con su propia teoría de por qué nos había ido mal en una prueba que parecía fácil…¿espera no que las pruebas en la universidad suelen ser cualquier cosa menos fáciles? Al parecer las vacaciones me habían hecho olvidar aquella parte…
El caso es que caminé hasta tomar la micro que me traería a casa, observé el camino avanzar en dirección contraria a la mía escuchando tarros como de costumbre, me revitalicé con una increíble canción de Dragon Force en el trayecto y finalmente me encontraba en casa almorzando. Luego te vi, dentro de la pantalla de un notebook, oí tu corazón y todos mis absurdos dilemas y enfados se fueron al carajo. Válgame, que con sólo ver aquella ecografía me dieron ganas de tenerte en brazos y hacerte reír…Casi de forma refleja llevé mi mano al vientre de tu mamita, y me preguntaba…Mi Trini, osea tú, ¿sabrá que la estamos mirando embobadas en estos momentos?
En fin, es la segunda vez que te veo, la segunda vez que el rápido latir de tu corazoncito me emociona de una forma casi incontenible…Me pregunto si me irás a decir tía, Anfechen, o lo que sea. Demás está decirte que cualquier nombre sería adecuado viniendo de mi sobrinita…Creo que tía será más fácil que Anfechen.
Y aquí me encuentro de nuevo, esperando que llegue la tarde para volver a ver el video, que llegue el momento es que llegues a este mundo. Me encantaría decir que es bonito, pero quizás exageraría, es un lugar bastante… especial, me gustaría que no tuvieses que ver el smog y todas esas cosas feas, pero así están las cosas hoy en día, lo que no indica que siempre sea así. De seguro será mejor en el futuro o al menos no lucharemos para que así sea.
Es hora de volver a mis actividades normales, cotidianas, pero no por eso aburridas. Cuando aprendas a leer me dices si te ha agradado o no este relato de lo más bello que he visto en mi día, tu rostro en una ecografía.


Author: Anfechen
•10:50


By Anfechen.

Sin duda las donuts clásicas eran incapaces de saciar los voraces instintos de supervivencia de estas dos creaturas adictas al extracto de cacao. Así continuaban caminando en las calles de Los Andes, simulando ser dos humanos normales, aunque aquellas manchas de una sustancia viscosa, oscura de suave y envolvente aroma, exaltaban aún más su nociva costumbre de asaltar las estanterías de cada supermercado, emporio o almacén más cercano.
El día terminaba y el sol ya se apartaba del todo cuando por fin terminaron de engullir vorazmente las donuts clásicas, un burdo intento de saciar su verdadero deseo de sentir el agradable sabor a cacao mezclado con la textura única, con el amargor tan característico de la más famosa proveedora de vitamina C, la naranja, indisputablemente la más noble fruta que les entregaba el lejano oriente. Nuevos minutos y horas se suicidarían hasta que al fin Tok y Anfechen desistieran y postergaran el insoslayable deseo de subsistir a través de algo más que un simple sucedáneo de la mezcla de sabores que originaban unas donuts orange bitter. Y así cada uno durmió en su propio infierno onírico, mientras sus atormentados subconscientes plagados de ansiedad recordaban la noche entera; “No es lo mismo una donuts clásica que una orange bitter”.
Llegada la hora del crepúsculo, Tok y Anfechen emprendieron camino hacia una nueva batalla. Hoy nada en el mundo, absolutamente nada podría impedir que sus paladares se saciaran de donuts orange bitter. Poco importarían hoy las interminables filas y las fatídicas fechas de inicio de mes.
Sin embargo, no contaban con los obstáculos que impondría la naturaleza, el cielo se encontraba encapotado, y un frío viento, enemigo natural de Anfechen, calaba los huesos. Tok encontraría entonces la solución, le ofreció su chaleco y decidieron cobijarse del frío en el lugar más idóneo; el supermercado Express. Algo así como un templo contemporáneo capaz de satisfacer los deseos humanos y mutantes. Entraron y la voz de John Secada gritaba, “Ya… yaaaaa no puedo más”, canción que sacaba carcajadas a Anfechen.
A diferencia de la batalla anterior hoy disponían de algo muy valioso, tiempo. Así que decidieron pasear lentamente por cada pasillo hasta impregnarse del acojedor calor de un maldito supermercado, templo del capitalismo, asunto enemigo natural de ambos. El caso es que el frío y el hambre, una vez más obligaban a realizar la transacción, unas cuantas de esas cositas redondas metálicas, que curiosamente traen la figura de una mapuche (como si ellos aprobarán este sistema económico), bastaban para satisfacer las más básicas necesidades.
Y en medio de todos los productos apareció el comestible más multiuso que una pareja de mutantes pudiese imaginar, ahí estaba iluminado en su flamante envoltorio verde nada más ni nada menos que un puré de manzana. Continuaban haciendo la hora para buscar los lentes de la miope Anfechen, que se encontraban en reparaciones, cuando de pronto un grito cargado de ira, groserías y otras cosas indescriptibles, los obligó a girar la cabeza y abandonar un envase de porotos negros, no arios. En fracción de segundos, un guardia corría, una mujer gritaba improperios, mientras las cajas sonaban monótonamente con su habitual pip, pip, ritual que engrandece al dios del capitalismo, que se enorgullece al oír los himnos de alabanza cuando la ofrenda impregnada de un código de barra se desliza a través del láser.
Tok y Anfechen, ya contaminados con la idea de no intervenir en conflictos ajenos, siguieron en la búsqueda de las galletas, y encontraron al fin un alto de Donuts Orange Bitter, apiladas, sonrientes, deliciosas, seguimos!
Finalmente, decidieron llevar dos en lugar de un paquete de galletas y se pusieron en la fila de entregar ofrendas al dios capitalismo. Llegado su turno de cancelar, digo entregar la ofrenda, observaron a otro de sus enemigos naturales. Un paco alias Carabinero de Chile, caminaba con estilo de policía de película gringa raudamente hacia una puerta que probablemente conducía a una nueva dimensión desconocida. Luego de comprar se enteraron que lo ocurrido era lo que temían, un asalto, gobernado por la ira y la violencia, de un sujeto del que poco sabían pero les hizo mala impresión que golpeara a un guardia, una mujer y un ancianito en su intento por escapar con el botín de algún consumidor, digo feligrés. Alguien prestaba atención al herido, mientras el pacabinero avanzaba de un lado a otro, entonces Tok y Anfechen salieron del atestado lugar para encontrarse con el frío viento andino. No esperaron hasta llegar a un sitio cómodo y comenzaron a comer las galletas disfrutando nada el primer paquete para notar el sabor de cada una de ellas en el segundo. Tal como lo recordaban, el sabor amargo de la naranja les otorgaba ese toque especial y único. Por fin podrían tener dulces sueños, ya nadie pagaría las consecuencias de un par de iracundos mutantes hartos de someterse a los rituales del capitalismo.
FIN.
Author: Anfechen
•18:00
By Tok y Anfechen


Érase una vez en un cálido y monótono pueblo llamado Los Andes, (más conocido por los afuerinos como “Lo Ande”) una pareja de inhumanas criaturas llamadas Anfechen y Tok. La primera tenía el aspecto de una dulce muchachita, alta, delgada, de grandes ojos de un color indescriptible, con un rostro afable y una sonrisa que podía contagiar hasta la más amarga persona. El segundo, un sujeto absolutamente desquiciado, de pequeños ojos y largas pestañas, con ideas atolondradas y unas un tanto más cuerdas. Eran aparentemente normales, es decir, ni pokemones, ni emos, ni nada similar. Pero tras su “intachable” fachada ocultaban el más indeseable misterio, peor que el de cualquier tribu urbana.
Ese día se reunieron en el parque para observar el cielo tumbados en el pasto, allá a la distancia algunos humanos que reconocieron como otakus, según la descripción entregada por Animal Planet, comenzaban su etapa de iniciación tribal disputando quién iba a ocupar el lugar de macho alfa al interior de la manada urbana. Naruto Yaoi discutía con Gravitation y en un arranque de ira homosexual y gaysismo, de quitaron sus oscuras poleras, rodaron colina abajo y se rasguñaron dejando salir femeninos alaridos de dolor. Así, el dulce sabor de la victoria embargaba a Naruto Yaoi quien reclamaba ante sus pares su nuevo lugar dominante en la tribu. Lo que se traducía en un inagotable flujo de series animadas y exclusivas figuritas de acción con las cuales no podría jugar nunca ni exponer al aire, porque perderían su poder totémico. Este circo de cultura emergente extraía carcajadas de Anfechen y Tok, ante una forma de vida tan “diferente”[1].
Todo iba bien hasta que el misterioso rasgo que los convertía en mutantes aflorara de manera descontrolada. Entonces Anfechen comenzó a refunfuñar y una mirada severa se apoderó de su rostro. Tok lo entendió, tenía hambre, debía conseguir alimentos ricos en calorías, grasas trans, amarillo crepúsculo y otros colorantes nocivos. O atenerse a las consecuencias del estomago vacío y la naturaleza hostil de su compañera. De esta manera comenzó su larga travesía por las atestadas calles de Los Andes, con un irrevocable objetivo; obtener deliciosas y auténticas Donuts Orange Bitter. Lo único capaz de calmar el instinto homicida, brutal y despiadado de Anfechen. Esta situación los obligaba a enfrentar quizás la más dura prueba de sus vidas; someterse a la cotidiana humillación de hacer una larga fila en una de las más nobles y masivas sucursales del sistema capitalista; el supermercado, bellos monumentos a la destrucción del almacén de doña Glaaadis.

Los ojos de Anfechen adquirían una tonalidad rojiza y sus manos se empuñaban en una sinfonía de violencia sublimada que ni las “Nonitas”, los “Rigochoc” y los más económicos “Palitos” vulgares imitaciones de las afanadas Donuts podían disipar. Tok debía hacer algo ya que no solo lo consternaba el estado agresivo de su compañera, sino que el hambre se apoderaba de su hipotálamo.
Cogió la mano de su novia y compañera llevándola con presteza hacia el Lider cuyo nombre no daba cuenta de su precaria realidad de hacinamiento, ineficacia, cajas “Express” que de rápido sólo era el tiempo que tomaba irritar a los consumidores y seguimos!
Allí afuera otros templos de alabanza al capitalismo, reconocidos por taponar las arterias humanas, invitaban a unirse a las atestadas filas. Entre ellos, unos amigos de Anfechen despotricaban en contra de los proveedores de comida rápida. Al fin dentro de supermercado encontraron las Donuts, en seguida, a pesar de que las distracciones abundan en un hipermercado, en donde lo común es salir a comprar pan y llegar a casa con, poleras, cremas, y un DVD. Allí estaba, el único alimento capaz de amainar a la irascible anfechen. Cogieron las galletas, llegaron a la caja y claro, estaba repleta. Calcularon el tiempo, saldrían en mínimo 30 minutos. Todo para pagar $390, pensaron en hurtar el paquete de galletas sólo para no hacer esa asquerosa fila, pero estaban contaminados de moralidad y desistieron al instante. Finalmente, pudo más el tedio a hacer la fila, salieron del lugar raudamente y caminaron mientras el sol desplegaba sus últimos rayos.
La mirada de Anfechen cambiaba de color peligrosamente y su rostro era aún más pálido que de costumbre, Tok prometía que encontrarían Donuts en algún otro templo, el había visto unas en un pronto Copec. Sin pensarlo llegaron hasta allí, y la sonrisa del primo de Anfechen, que trabaja en aquel lugar, traía buenas noticias, había galletas Donuts. Rápidamente ambos recorrieron el paquete; no había naranjas pintadas en él. Lo que significaba una sola cosa, eran Donuts Clásicas, insípidas. El hambre fue mayor, así que las compraron y engulleron en el camino a casa, estaban derretidas y el chocolate les cubría los dedos. El paquete quedó vacío, Tok observó a Anfechen, cuya expresión era ausente, claramente no estaba satisfecha y tampoco él. Situación peligrosa para todos aquellos que les rodearan en las próximas 48 horas. El mundo sería testigo de la ira de un par de mutantes.

Continuará…

[1] Ni mejor ni peor, sólo “Diferente”.
Author: Anfechen
•7:51



En cuanto recibí los documentos supe que sólo los tomaba por cortesía, me cuesta mucho decir “no gracias”, cuando veo tanta amabilidad.
El caso es que los tomé, en cuánto leí las primeras líneas dije; “esto no es para mí”. No por nada no estudié literatura, ni nada asociado netamente a humanidades, no soy culta, leo novelas para entretenerme, sí de esas que son Best Sellers, no me interesa la métrica ni las figuras de un poema. La verdad, el tema me fastidia, y mientras Edgar Allan Poe me explicaba cómo escribió “El Cuervo”, en su más magnífico lenguaje, Julio Cortázar afirmaba que los ingenuos escribían tal y como yo lo hago. De pronto parecía que éste señor sabía más de mi intelecto que yo misma. Me sentí claramente estúpida, sin ganas de continuar escribiendo, o como mínimo sin ganas de mostrar otra vez lo que escribo a nadie que no fuese mi madre.


Edgar Allan Poe continuaba comparando un cuento con un problema matemático, hasta que decidió hablar del alma. Me pregunté cómo podía hablar de frenesí del alma logrado a través de un cuento realizado de forma tan matemática. Luego la ciencia mezclada con la etérea alma me turbó por un instante en el que creí que temía a mi propia alma, quizás porque durante algún tiempo negué su existencia…
En fin, es justo ahora cuando siento mi alma más tangible que nunca, ahora cuando se niega a ser adoctrinada. Pueden reclamar sobre mi modo de pensar y actuar, pero nadie puede interferir en cómo escribo, yo no busco lectores, soy precisamente el tipo de personas que escriben para desahogarse. Luego en un arranque de locura infantil y soberbia me sentí más genial que todos aquellos genios de la literatura e imaginé recriminándoles el hecho de lucrasen con rodajas de su propia alma. La mía no se vende, y la comparto con quien quiero, sin ningún tipo de precio más que las ganas de leerme o escucharme.
Lo que escribo son sentimientos, ramilletes de ilusiones, lo que no digo, lo que pienso, lo que sale de un sin fin de barridos eléctricos de mi cerebro, lo que inunda mi sistema límbico hasta hacer que mis dedos tecleen sin saber cuándo habré de terminar.
No quiero saber de las teorías para acaparar lectores de Juan Bosch o Jorge Luis Borges, sus cuentos universalmente reconocidos y superiores en calidad a cualquier escrito propio, no son para mi un objetivo. He notado que mientras más rudimentarias y burdas se tornen mis palabras, más pura y feliz pareciera estar mi alma. Puede que sea poco culta e ignorante, falta de intelecto y talento, sin embargo escribir es lo que me gusta y lo seguiré haciendo…





Valentina Castro G.
Author: Anfechen
•11:59

Sonrientes corazones rojos me observan desde las vitrinas de tiendas en Occidente, mientras sé que en Oriente miles de niños cargan fusiles y aprenden a disparar antes que a debatir. Allá de seguro continuará la resistencia a piedras, versus las terribles balas de una metralleta infiltrada pintada de barras y estrellas. Mientras aquí una frívola tarjeta cargada de romanticismo lucrativo y estandarizado intenta decirme cómo es que debo amarte, estableciendo además un día especial para que diga que sin ti no respiro. Falacias, ilusiones, fantasmas vestidos de cupidos que al son de románticas canciones de exagerada ternura comercial y trillada intentan uniformar los sentimientos.
Y así el predominante rojo y rosado, engalanado con peluches y rosas insiste en obligar a los transeúntes a comprar un nuevo regalo, amenazando a los reticentes con la perspectiva de parecer seres descorazonados ante quien aman.
14 de Febrero un día para decir que te amo, como si no te amara el resto del año, un día para plagiar a algún poeta famoso o anónimo con algo que jamás he sentido, cual si no pudiese decir con mis burdas palabras faltas de figuras literarias que para mi eres importante, precisamente porque de ti no dependen mi estabilidad hemodinámica.
El mercado de sentimientos continúa mirándome melosamente, ahora las sonrisas se encuentran a mitad de precio, al parecer los abrazos tienen un 20% de descuento. Dinero, oferta y demanda, así funciona nuestro sistema, globalización, explotación y dominación, así opera sobre nosotros el imperialismo de barras y estrellas.
Author: Anfechen
•13:20

SI GUSTAS DE LEER, ESCRIBIR O ESCUCHAR CREACIONES LITERARIAS (poemas, cuentos, ensayos, canciones o todo aquello que desees compartir).te invitamos al IV ENCUENTRO LITERARIO que se realizará en la BIBLIOTECA MUNICIPAL DE LOS ANDES VIERNES 13 DE FEBRERO DEL 200917:00 HRS.


VALOR DE LA ENTRADA: LAS GANAS DE ESCUCHAR, LEER Y/O COMPARTIR SUS RESPECTIVAS CREACIONES...(en otras palabras, ENTRADA LIBERDADA)AFECTUOSAMENTE...LOS ESPERAMOS!!!

ORGANIZAN: Tok y Castrito
Author: Anfechen
•9:36

Son las 9:00 pm del viernes 31 de octubre de 2008, y dos alternativas me animan a realizar actividades que alteren mi rutina. Por un lado se presenta la posibilidad de entregar caramelos a los pequeños disfrazados que con calderos en mano, gritarán a mi puerta “Dulce o travesura”, situación que responde a aquella importada tradición de no más de una década de trayectoria, ingresada a este lado del mundo como gentileza de las multinacionales que colonizan nuestro país. Así, el pasar en casa un 31 de Octubre supondría entregar dulces, validando la “Noche de Halloween”, sincretismo cultural que aún no adquiere muchas variaciones en el contacto con nuestro país. Sin embargo, teniendo o no algo nuevo o incorporado, lo que puedo asegurar es que si refleja aquel componente tan arraigado desde hace ya bastante tiempo en los chilenos, me refiero al capitalismo en su máxima expresión, disfrazado con sombreros de brujas, calabazas y calderos, y aquello que los niños necesitan para poder salir en este día, del que se desconoce origen y motivo. Convirtiéndose en una de las tantas fechas creadas con fines comerciales, comparable con la de navidad, San Valentín y otras importaciones lejanas que hoy son muy cercanas, gracias a las multinacionales y sus decoradas vitrinas. Así es, de la forma más chilena posible en una agradable noche de Octubre, un singular grupo de pequeños habrán de ir a recolectar dulces en las casas que estén de acuerdo con esta nueva fecha instaurada, la que de seguro, será conocida en el futuro y se ampliará a más casas, y porqué no decirlo, ampliará las sumas de las distribuidoras de caramelos.
Por otro lado, la invitación de asistir a la Misa de la Luz, realizada en el Cementerio General, es algo que termina por llenar mi interés. Es por ello que en estos momentos me dirijo al cementerio. Me sorprendo al observar que ya se han instalado los puestos destinados al expendio de distintas cosas para el 1º de Noviembre, que varían desde flores hasta ropa y utensilios para el hogar. Esta noche, mientras algunos instalan sus puestos, otros ofrecen velas para la misa. Continúo mi caminata acompañada de un grupo importante de personas católicas, en su mayoría, cada uno de ellos busca el modo más rápido de obtener una vela, lo que no es difícil, algunos han optado por la compra de objetos luminosos que funcionan con pilas y además traen música.
Son las 9:10 pm, y avanzo en mi camino hacia el cementerio, un vendedor me ha ofrecido unas velas, aunque el escenario es lúgubre, la gente se ve animada. A la entrada se ha montado un escenario y un altar, el Sacerdote acaba de dar inicio a la misa. En ella participan aproximadamente 600 personas, cada una de ellas porta al menos una vela, que aún no ha sido encendida. La misa, un importante ritual, arraigado en América gracias a la invasión o conquista, según se le quiera llamar, de los Españoles, un rito que recuerda el evangelio de la Biblia, libro sagrado de los cristianos. Así, el Sacerdote nos explica sobre la palabra de Dios, y la gente responde según lo que se ha dicho antes; amén, con tu espíritu, entre otras frases.
La misa contempla también un espacio para la entrega de ofrendas, y entonces dos feligreses se acercan con un par de cestas destinadas a recibir la donación (ofrenda) voluntaria de cada uno de los asistentes. Es este el lazo que une lo mundano con lo celestial, es una sencilla moneda, un trozo de metal acuñado, lo que ha de unir nuestro mundo capitalista con aquello glorioso y celestial. Entonces me pregunto, ¿Hay algo más valioso que ofrecer que el dinero? Es probable que la respuesta sea; no. Considerando nuestra cultura occidental en la que el rol social más importante es precisamente el que recibe de remuneración y no necesariamente aquel que nos brinde más felicidad o amor. Pues, aunque exista un gusto o vocación por lo que se hace, de un modo u otro, lo importante es que esto nos permita subsistir, y el modo que utilizamos es el imperfecto, detestado y amado capitalismo.

CONTINUARÁ...